Localización geográfica

Renacimiento


En el primer capítulo de la novela El nubi se describen los principales lugares del mundo renasco. Se habla de los ríos que riegan esas tierras, de sus valles, de bosques, de cultivos, de ganados, de lagos, de minas, de aldeas, e incluso de sus gentes, pero no se mencionan puntos referencia geográficos que quizá nos habrían posibilitado su situación en los mapas terrestes actuales. El autor se limita a contarnos que su patria, Renacimiento, está al sur de las montañas Brumosas, una cordillera en el itsmo de una península desconocida, de un continente del que ignoramos su nombre, y cuyas costas oriental y meridional baña el Mar Infinito... Un mar que tampoco hemos sido capaces de identificar en ninguno de nuestros océanos. Sin embargo, la descripción de este y otros parajes, aunque no nos permita ningún tipo de localización, basta para que nos hagamos idea de todo un mundo compuesto por distintos países y regiones. A continuación, vamos a describirlos

 

Renacimiento y sus territorios

Renacimiento es el país que ejerce el poder político, económico y cultural sobre los demás de la parte oriental de la península. Situado en el Nordeste, al sur de las montañas Brumosas Orientales, tiene por capital la ciudad del mismo nombre, construida sobre el río Amigo. Hay varias poblaciones granjeras en el interior, y sus territorios se extienden hacia el Oeste por las Brumosas Centrales, donde cinco antiguas fortalezas –ya convertidos en escuelas en el tiempo de El nubi– son los únicos lugares habitados de esa zona. Hacia Levante, junto al mar, algunas aldeas se dedican a la pesca costera. Los habitantes de Renacimiento se llaman renacentistas o renascos.

Al sur de Renacimiento (la metrópoli) se encuentran las tres provincias: Entraguas, Lagos y Salinas. En el pasado, estas fueron reinos independientes, cada cual con sus propias leyes, sus monarcas y sus costumbres, y una sociedad semejante a la feudal basada en la relación entre rey, nobles y siervos. En el año 157 de la Erasmia, una guerra acabó con la derrota y el destierro de la nobleza, y los reinos se convirtieron en provincias tributarias de Renacimiento, dirigidas a partir de entonces por un gobernador –o metropolita– renacentista.

 

Entraguas

Al sur de Renacimiento, con capital en la ciudad de Entrerríos, la provincia queda delimitada por los ríos Verde y Plata. En la costa hay poblaciones de pescadores, como también sucede en Renacimiento y en las demás provincias, pero la economía se basa en el cultivo de la tierra y de los árboles frutales, la cría del ganado y la explotación forestal.

Lagos

Llamada así porque en ella hay más diez lagos, tiene su capital en la ciudad considerada inexpugnable de Laguna. Es rica en ganado bovino, y también en madera, por los bosques que comparte con la provincia vecina de Entraguas.

Salinas

Su capital, una ciudad amurallada en blanca piedra, tiene el mismo nombre que la provincia, nombre que quizá se deba a las explotaciones de sal que constituyen, junto con otras actividades mineras, su principal riqueza. Es la más extensa y meridional, y en una de sus aldeas, Coque, nació el narrador y protagonista de El nubi.









Más allá de las fronteras: el Altiplano


La parte occidental de esta península, se nos cuenta en el primer capítulo, está ocupada por el Altiplano, a veces llamado Meseta por los renascos:

“una vasta región que mis paisanos consideraban erróneamente desértica y cuyo horizonte la vista no parece alcanzar. Se extiende de Norte a Sur, desde las Montañas Brumosas hasta los inaccesibles acantilados de Urut, que se descuelgan sobre el Mar Infinito, y sus bordes orientales lindaban con nuestras fronteras, pero nadie conocía los occidentales, y pensábamos que crecía hacia Poniente sin fin, pues no había en mis tiempos datos dignos de crédito y nadie osaba adentrarse en aquellas tierras. Entre otros rumores, se decía que las tribus nómadas la recorrían durante el día, y que los campamentos nocturnos, formados con sus carros y tiendas, abundaban más que las pocas aldeas y ciudades existentes. Yo sé por experiencia que esconde muchos secretos, algunos que mi maestro y yo hemos podido desvelar y otros insondables, y que resulta difícil sobrevivir a los peligros que acechan en ese extenso territorio.”

El nubi (Libro primero, Capítulo 1: En el principio)


A lo largo de El nubi, y al mismo tiempo que su protagonista y narrador, vamos descubriendo que el Altiplano no es solamente el desierto que se divisa desde las Brumosas Centrales, sino un lugar muy poblado, y tampoco una meseta real, ya que tiene elevaciones y depresiones y paisajes muy variados: el Tajo de Alejeta, el cráter de Recordatorio, los bosques de Pomar y de Agujas...

Los nativos del Altiplano –vagas, haiducos, sicas, neolaguneses– no llaman Meseta a toda la región, sino solo a la parte situada al norte y este de la cordillera de los Montes Haltianos, la que ellos habitan, porque al sur y al oeste de los Haltianos se encuentra el territorio de los haltios, raza mítica de hombres o demonios, según unos u otros rumores, famosos por devorar carne humana. Se dice que en sus ciudades el mercado de esclavos es la principal actividad económica, pero también que nadie ha vuelto de esas tierras para contar lo que pudiera haber visto en ellas.

La parte septentrional, por tanto, es la única conocida por el autor –y en la que transcurre buena parte de la acción– de El nubi. Podemos ver que también está dividida en varias zonas por los accidentes del terreno:

En el Norte

  • Brumosas Occidentales, inhóspitas y deshabitadas, en opinión de los renacentistas
  • Brumosas Centrales, al pie de las cuales se ubica el internado de Rosa Amarilla, donde las montañas y el Altiplano se confunden, que es el punto de partida de Leunam
  • El desierto que separa las Brumosas Occidentales y Centrales del tajo de Alejeta

En el Oeste

  • La Cordillera Occidental, tras la cual nadie sabe si el Altiplano crece indefinidamente
  • Comienza el Tajo de Alejeta, excavado por el río Tajo. A lo largo de este se extienden los reinos haiducos de Nerea, Tajo, Alejeta, Sagra y Senza

norte meseta








En el Centro

  • Corta, la primera población haiduca tras el desierto que Leunam encuentra
  • Los reinos haiducos de Luces y de Bercia, y las poblaciones cercanas
  • El circo (cráter) de Recordatorio, en el reino de Luces, donde suelen reunirse los vagas
  • La sierra de Luganta, barrera natural que separa el reino de Valero de los reinos de Luces y Bercia, todos haiducos, y que solo puede cruzarse por dos sitios: el Paso de Tuista (Luces) y el Puerto de Calandria (Bercia)

En el Centro-Oeste y el Sudoeste

  • El reino de Valero
  • El bosque de Agujas que se extiende a ambos lados de los Haltianos, por Valero y por el territorio de los haltios
  • La parte occidental del valle del Silencio, que comienza en el mismo bosque de Agujas

En el Centro-Este y el Sudeste

  • El bosque de Pomar y el Paso de Cinco Picos, que comunica Corta con el distrito de Terrazas
  • Distrito de Terrazas, territorio del reino de Nueva Laguna
  • Ciudades-estado haiducas conquistadas por Nueva Laguna: Rozas, Emarr y Rosta, entre otras
  • La parte oriental del valle del Silencio, trazado por el río Vastago, que cruza el Bosque de Avellanar y muere en las Dunas de Samar
  • La frontera con la provincia rensca de Salinas